LA
PÉRDIDA AUDITIVA
Es recomendable realizar una revisión auditiva cada año aunque creamos que oímos perfectamente, y especialmente a partir de
los 50 años. Cualquier pequeño signo de pérdida de audición detectado a tiempo
puede ayudarnos a evitar, o al menos a frenar, algunos procesos de deterioro de
la capacidad auditiva.
La mayoría de nosotros acudimos a consulta a revisar la salud de nuestros
dientes o de nuestra visión, de forma periódica. Sin embargo, muchos no
nos hemos revisado nunca los oídos ni nos han analizado nuestra capacidad
auditiva, a pesar de que la pérdida de audición es la tercera afección en
importancia después de la artrosis y la hipertensión arterial. La mayoría de los casos de pérdida de audición
se desarrollan de forma gradual de modo que suelen ser difíciles de reconocer. Cuanto más tarde se diagnostica, mayor es
la pérdida auditiva, e incluso
más difícil resulta prevenirla y acostumbrarse después a las ayudas auditivas,
en caso de necesitarlas.
¿ En qué consiste una
revisión auditiva ?
Se trata de una prueba sencilla e indolora. Tras
recopilar información sobre antecedentes familiares y personales relacionados
con posibles problemas y hábitos auditivos, se realiza una otoscopia para
comprobar que no haya tapones de cerumen, inflamaciones, supuraciones o
perforaciones. A continuación, una
audiometría para determinar el umbral de audición y medir la respuesta del oído interno. Por
último, se evalúa la capacidad de comprensión, así como una prueba del umbral
de inconfort.
Cómo asumir la pérdida auditiva
Negarse a aceptar el problema, tener
vergüenza a llevar audífono, pensar que no hay solución, sentimientos de
inferioridad, inseguridad, frustración, y el miedo al rechazo son algunos de
los motivos más habituales que dan pie a este tipo de reacciones.
Es cierto que la disminución progresiva de audición afecta muy negativamente en el día a día de las
personas que lo sufren, pues ven disminuida no sólo su comunicación y relación
con los demás, sino también su autoestima. Empiezan a generan actitudes como
irritabilidad, depresión e incluso puede llegarse al aislamiento social
absoluto.
No obstante, si queremos proteger la salud auditiva como es debido hay que
deshacerse de estos pensamientos y actitudes.
Lo primero y esencial es tomar conciencia de que la pérdida auditiva es un
proceso completamente natural y que no hay nada de malo en sufrir una pérdida
auditiva.
Otro paso muy importante para afrontar la pérdida auditiva es hablar sobre los problemas auditivos con la gente más
cercana. Es muy importante ayudar a estas personas, mostrándoles cómo
puede mejorar su calidad de vida al recuperar su capacidad de audición.
Y por último, si la preocupación es llevar audífono… Es cierto
que hubo un tiempo en que los audífonos no eran nada discretos, pero hoy en día
la innovación tecnológica ha logrado que los audífonos sean más pequeños que
nunca, discretos y con un diseño atractivo. Incluso los podemos encontrar
en una gran variedad de colores que se adaptan a cualquier personalidad.
Para concluir, vuelvo a insistir en la
importancia de las revisiones periódicas como prevención y garantía de una
buena salud.
José Luis Agulló Valor